Tasa de ahorro: qué es y por qué es importante en las finanzas personales

Mário Pires | Schroders

Head of Portugal
En este cargo, Mário Pires es el responsable de velar por los intereses y las necesidades de los clientes intermediarios e institucionales en Portugal, así como por el crecimiento del negocio en la región.

Julio de 2026 por Mário Pires

La tasa de ahorro es uno de los indicadores más importantes en las finanzas personales y en la economía. De hecho, varios organismos financieros y económicos, como la OCDE, utilizan este indicador para analizar la salud financiera de las familias y la estabilidad económica de los países. Refleja la capacidad que tienen las personas, las familias o incluso un país para reservar parte de sus ingresos con el objetivo de utilizarlos en el futuro. Dicho de otra forma, muestra qué porcentaje de los ingresos no se destina al consumo inmediato.

Desde un punto de vista económico, el ahorro representan la diferencia entre los ingresos obtenidos y los gastos realizados. Por ejemplo, cuando una persona recibe un salario y decide no gastar parte del mismo, ese dinero constituye el ahorro. Por lo tanto, la tasa de ahorro permite medir, en términos porcentuales, cuánto dinero se ahorra en relación con los ingresos totales disponibles.

Su importancia reside en el hecho de que funciona como un indicador de seguridad financiera. Una tasa de ahorro saludable permite afrontar imprevistos, planificar tus objetivos futuros y reducir la dependencia del endeudamiento. Además, facilita la creación de un fondo de emergencia, la compra de una vivienda o la preparación para la jubilación. Las entidades financieras y los organismos supervisores consideran que el hábito de ahorrar es uno de los pilares de una economía doméstica equilibrada.

Además, a nivel macroeconómico, cuando las familias ahorran se generan recursos que se pueden canalizar hacia inversiones productivas a través del sistema financiero.. De esta forma, el ahorro contribuye al crecimiento económico y a la estabilidad financiera de un país.

Sin embargo, una tasa de ahorro excesivamente baja puede generar vulnerabilidad económica. Las familias con capacidad limitada de ahorro suelen tener más dificultades para afrontar situaciones imprevistas como el desempleo, la alta inflación o el aumento de los tipos de interés. Por el contrario, una tasa demasiado alta también puede tener efectos negativos en la economía, ya que un menor consumo reduce la demanda y puede frenar el crecimiento económico. Por lo tanto, los economistas hablan de la necesidad de mantener un equilibrio entre ahorro y consumo.

Factores que influyen en la tasa de ahorro

La tasa de ahorro puede verse condicionada por factores como el nivel de ingresos, la inflación, los tipos de interés, la confianza en la economía y la educación financiera.

Por ejemplo, cuando aumentan los ingresos, la capacidad de ahorro también suele aumentar. Del mismo modo, los tipos de interés elevados pueden incentivar el ahorro, sobre todo cuando los productos financieros ofrecen mayor rentabilidad.

La educación financiera también desempeña un papel crucial pues, como destacan el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es importante que los ciudadanos comprendan los conceptos financieros básicos para poder tomar decisiones responsables sobre gastos, ahorro e inversiones.

¿Cuánto y cómo se recomienda ahorrar?

En la práctica, los expertos suelen recomendar establecer unos objetivos de ahorro periódicos y destinar automáticamente parte de los ingresos al ahorro para evitar gastar todo el dinero disponible. Aunque no existe una tasa de ahorro ideal universal, muchos asesores financieros recomiendan ahorrar entre el 10% y el 20% de los ingresos mensuales, siempre adaptando este porcentaje a la situación económica de cada persona. 

De hecho, la regla 50/30/20 es un método de planificación financiera popularizado por Elizabeth Warren que propone destinar el 20% de los ingresos netos mensuales al ahorro. Este método estructura el presupuesto en tres bloques principales: 50% para necesidades básicas, tales como el alquiler o el pago de la hipoteca, servicios esenciales, alimentación o transporte; 30% para gastos discrecionales o deseos personales, incluyendo ocio, viajes, ropa y aficiones; y el 20% restante es para ahorro, que abarca el fondo de emergencia, la jubilación o la amortización anticipada de deudas.

En resumen, la tasa de ahorro es mucho más que un simple cálculo matemático. Es un indicador clave para medir la salud financiera de las familias y de la economía en su conjunto. Mantener una tasa de ahorro adecuada permite afrontar el futuro con mayor estabilidad, reducir riesgos económicos y mejorar la capacidad para alcanzar objetivos personales y familiares. Además, fomenta hábitos financieros responsables y contribuye al desarrollo económico sostenible.l.