Naciones ante el espejo da desigualdad: el que dicen los datos y porque es que importan
Ana Carrisso | Fidelity
Licenciada en Comercio y Administración de Empresas por LCCI, Ana Carrisso se incorporó al equipo de Fidelity International Iberia en 1998, donde ha desarrollado toda su carrera en el sector de la gestión de activos.
Febrero de 2026 por Ana Carrisso
“Donde hay mucha propiedad, hay mucha desigualdad. Por cada hombre muy rico, debe haber al menos quinientos pobres, y la riqueza de algunos implica la indigencia de muchos”. Esta frase fue escrita Adam Smith na su obra “La riqueza das naciones”, cuya publicación completa 250 años en 2026. No en tanto, es una frase que hoy podría ser proferida cualquiera político influencer, y que podríamos perfectamente encontrar num reel do Instagram, prueba de que el debate sobre la desigualdad continúa hoy tan vivo como no siglo XVIII, a pesar de todo el cambio que la estructura da economía ha sufrido desde entonces.
Como evolucionó la desigualdad na UE
En septiembre de 2025 fue publicado estudio “Desigualdad de riqueza: análisis das disparidades socioeconómicas na UE”, da Fundación Europea para la Mejora das Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound), que es la agencia tripartida da UE que suministra conocimiento para ayudar la desarrollar a mejores políticas sociales, de empleo y laborables Firmado pelo investigador Carlos Vacas-Soriano, el estudio profundiza la forma como aumentaron los niveles de desigualdad entre los Estados-Miembros da UE entre 2010 y 2021, a partir de datos do Banco Central Europeo BCE).
Presenta algunos datos reveladores: por ejemplo, segundo índice de Gini (en que el valor más cercano de 0 denota igualdad perfecta y el más cercano de 100, desigualdad perfecta), revela una distribución muy desigual da riqueza na Europa, siendo Alemania el país con mayor desigualdad, seguida de España y da Irlanda. No en tanto, los países donde la desigualdad más bajó no periodo estudiado fueron Letonia, Irlanda, Austria y Polonia. No caso de Portugal, la desigualdad se apocó solamente ligeramente, sin presentar una tendencia clara ao largo década.
No artículo anterior detallábamos como el índice de desigualdad es una herramienta útil para medir el grado de prosperidad económica dos habitantes de un país. Ahora, los números por sí solo no son suficientes es importante saber interpretá-los para determinar que implicaciones tienen datos que son puramente estadísticos sobre la vida real das personas.
Cuando la desigualdad deja de ser estadística pasa la moldear la vida real
Un nivel de rendimientos diferentes impacta directamente el bienestar dos individuos, no solamente ao limitar los bienes y servicios la que pueden acceder, sino también, de forma importante, ao condicionar las decisiones presentes y futuras puedan tomar sobre sus propias finanzas. Un menor acceso las oportunidades no solo perpetúa la desigualdad, como también puede ser interpretado una alocação ineficiente recursos humanos de que una nación dispone y, en último caso, puede afectar negativamente el crecimiento económico. Dicho de otra forma, cuantas más limitadas sean las decisiones, mayor la dificultad para que el ascensor social funcione y, por consiguiente, menor será la capacidad de progreso da sociedad no su conjunto.
Podemos observar un ejemplo práctica disto en pleno 2026 ao analizar la estructura da economía estadounidense: el impacto da inflación y da aplicación de tarifas no afectó de igual modo todos los sectores económicos ni, en consecuencia, todas las camadas da población. De hecho, actualmente enfrentamos un crecimiento en forma de K: la parte da población con mayor nivel de rendimiento y los sectores conectados à tecnología continúan la mostrar capacidad de inversión y consumo, mientras las rentas más bajas y los sectores más tradicionales (como la construcción, por ejemplo) atraviesan dificultades económicas.
Vivimos tiempos en que el valor da meritocracia fue puesto en entredicho. Esta forma determinista de pensar, segundo la trayectoria de vida y profesional individuos está condicionado pelo su nivel de rendimientos, también está la contribuir para el malestar social y para la desconfianza nas instituciones públicas. Pudimos observar nos últimos años como el crecimiento da desigualdad puede provocar fracturas profundas na sociedad, con el castigo dos electores nas urnas en países de todo el mundo, dos EE.UU. à India, pasando pelo Canadá, Reino Unido, Argentina o Japón, todos con un elemento en común: la pérdida de poder de compra. Por eso, es necesario de cerca la evolución dos niveles de desigualdad, tanto nas sociedades en vías de desarrollo como nas democracias liberales occidentales.