Gini, Lorenz y la igualdad económica
Ana Carrisso | Fidelity
Licenciada en Comercio y Administración de Empresas por LCCI, Ana Carrisso se incorporó al equipo de Fidelity International Iberia en 1998, donde ha desarrollado toda su carrera en el sector de la gestión de activos.
Febrero de 2026 por Ana Carrisso
Hace más de un siglo que se utiliza el coeficiente de Gini, creado concretamente por el científico y estadístico italiano Corrado Gini en 1912, como indicador principal para medir los niveles de desigualdad de un país en función de los ingresos de sus habitantes. A primera vista, la tesis de Gini parece simple: establece un número entre 0 y 1, donde 0 representa la igualdad perfecta (todos los miembros de la sociedad tienen el mismo nivel de ingresos) y 1 representa la desigualdad perfecta (una persona tiene todos los ingresos y el resto no tiene ninguno). El índice de Gini es simplemente el coeficiente de Gini multiplicado por 100 y es lo que comúnmente se conoce como índice de desigualdad.
Según el Banco Mundial, Portugal tenía en 2023 un índice del 33,9%. Y, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el coeficiente siguió reduciéndose y se situó en el 30,9% en 2024. En resumen, Portugal está entre los países europeos con mejor puntuación en igualdad económica.
¿Por qué se toman los ingresos como referencia para determinar el nivel de igualdad de los ciudadanos? El ingreso disponible se calcula sumando los ingresos netos (después de impuestos) de los miembros de un hogar. Este cálculo incluye los salarios de los trabajadores por cuenta ajena y las ganancias o pérdidas de los trabajadores autónomos, las prestaciones sociales en metálico (como la recepción de una pensión), los beneficios de los sistemas privados de pensiones (como los planes de pensiones privados), las rentas de capital y de la propiedad (por ejemplo, el alquiler recibido de un apartamento alquilado) y las transferencias de otros hogares. De este modo, podemos afirmar que los ingresos son la principal variable que determina el nivel de prosperidad económica de los individuos, por lo que se toman como referencia para calcular la igualdad o desigualdad económica.
Gracias a su simplicidad, el coeficiente de Gini ha servido para solucionar problemas relacionados con el cálculo de la distribución de los ingresos y las desigualdades sociales asociadas. Sin embargo, también presenta limitaciones, por lo que, a medida que han ido evolucionando los estándares de bienestar social, se ha hecho necesario combinar esta medida con otros indicadores para obtener una imagen más precisa de los niveles de igualdad de una nación. Uno de los indicadores que tradicionalmente se ha combinado con el índice de Gini es la curva de Lorenz.
La curva de Lorenz
Desarrollada por primera vez por el economista estadounidense Max Otto Lorenz en 1905, es una representación gráfica que sirve para plasmar la distribución relativa de una variable en un dominio determinado. En este caso, la variable serían los ingresos obtenidos y el dominio sería la población de un país o el conjunto de hogares de un país. Tomando estas dos referencias, la curva se trazaría considerando que el eje horizontal es el porcentaje acumulado de personas u hogares y el eje vertical el porcentaje acumulado de ingresos. En condiciones de desigualdad perfecta (que correspondería a 1 en el coeficiente de Gini), la curva estaría alineada con el eje horizontal. Si tomásemos como referencia la puntuación de Portugal, la curva se situaría en un punto intermedio entre estos dos extremos, aunque más cerca del eje vertical. Lo interesante de este indicador es que permite incorporar múltiples variables, por lo que es útil, por ejemplo, para establecer una comparación entre diferentes países.
Encuesta sobre condiciones de vida e ingresos
Del mismo modo, existen otros parámetros que pueden utilizarse para medir la igualdad económica. Por ejemplo, la Encuesta de Condiciones de Vida e Ingresos que realiza anualmente el INE recoge datos sobre el riesgo de pobreza, que también es un indicador importante; en 2024, el 15,4% de los portugueses estaban en riesgo de pobreza, un 1,2% menos que en 2023. En este caso, el INE define el riesgo de pobreza como la percepción de unos ingresos monetarios netos anuales por adulto inferiores a 8.679 euros, o 723 euros al mes.
Esta breve revisión de indicadores concebidos hace más de cien años es una muestra del poder de los datos: entender cómo se mide la desigualdad es un primer paso para leer la economía con sentido crítico, distinguir entre los titulares y la realidad y avanzar hacia una mejor educación financiera basada en la evidencia y no en simples percepciones.