Julio de 2026 por Mário Pires
El mundo está experimentando profundos cambios demográficos. Estos cambios repercuten en la población, la desigualdad, la presión sobre los mercados laborales, la migración y las finanzas públicas. Además, el creciente envejecimiento de la población presenta tanto desafíos como oportunidades, que repercuten en la mano de obra y en los sistemas de salud. Estos cambios marcan la trayectoria de las sociedades y de las economías de todo el mundo.
De este modo, a medida que la generación del baby boom alcanza la edad de jubilación, los países se quedan sin jóvenes para reemplazarlos en el mercado laboral. Esta escasez de trabajadores podría afectar significativamente a la inflación y al crecimiento económico debido al aumento de los salarios.
En este sentido, distinguimos tres consecuencias clave que este proceso está teniendo para la economía y los mercados:
En un mercado laboral en constante transformación, impulsado por la automatización que redefine los roles profesionales, el talento altamente cualificado se erige como la principal aspiración estratégica de numerosas empresas. Conscientes de la imperiosa necesidad de diferenciarse en un entorno competitivo, las empresas compiten activamente para atraer a especialistas que no solo posean competencias excepcionales, sino que también aporten un valor diferenciador. Así, la escasez de este talento se ha consolidado como un desafío estructural a largo plazo.
Además, si se confirma la expectativa de reducción de la población mundial y la desaceleración del crecimiento de la población activa, el número de trabajadores disponibles disminuirá, y esto hará que las empresas se vean todavía más presionadas para competir por el talento.
La escasez de mano de obra se ha consolidado como un factor estructural clave en el aumento de las presiones inflacionistas a nivel mundial, al impulsar tanto las expectativas salariales como los costes de producción.
Por un lado, al disponer de menos trabajadores, las empresas tendrán que aumentar los salarios para atraer al talento adecuado, lo que agravará la inflación.. Los trabajadores exigirán aumentos salariales para hacer frente a un coste de la vida cada vez mayor. Y las empresas no podrán compensar fácilmente estos costes mediante la deslocalización y la migración, dos opciones que han perdido atractivo o viabilidad política.
Por otro lado, para salvaguardar sus márgenes de beneficio, las empresas podrán repercutir el aumento de los costes salariales y de las materias primas a los consumidores finales, lo que contribuye a elevar la inflación.
Las empresas tendrán que pensar en tecnologías que aumenten la productividad e invertir en ellas para mantener sus márgenes de beneficio, otorgando a la robótica y la IA un papel destacado. La automatización elimina la necesidad de que los humanos realicen tareas rutinarias como introducir datos o responder a consultas estándar por correo electrónico, mientras que la robótica ha transformado la industria manufacturera. La IA generativa ya está proporcionando la próxima ola de innovación al realizar los procesos cognitivos de los trabajos tradicionales de "cuello blanco"... tales como el análisis de datos, la resolución de problemas y la toma de decisiones. Las mejoras en la productividad que estas tecnologías pueden proporcionar están ayudando a compensar algunos de los obstáculos al crecimiento y las presiones inflacionistas generadas por la escasez mundial de trabajadores.
En conclusión, el envejecimiento de la población representa un desafío estructural multifacético para la economía global, con una reducción de la población activa que frena el crecimiento y ejerce presión sobre la inflación, al mismo tiempo que genera desequilibrios entre ahorro y consumo. Todo esto se suma a los crecientes riesgos geopolíticos, aumentando la probabilidad de entrar en un peligroso período de estanflación (estancamiento o descenso del crecimiento y alta inflación).