Puntos clave para analizar el endeudamiento de las empresas e interpretar correctamente los datos

Ana Carrisso | Fidelity

Directora asociada de ventas, Fidelity International
Licenciada en Comercio y Administración de Empresas por LCCI, Ana Carrisso se incorporó al equipo de Fidelity International Iberia en 1998, donde ha desarrollado toda su carrera en el sector de la gestión de activos.

Mayo de 2026 por Ana Carrisso

Cuando un inversor analiza la deuda de una empresa, no basta con reducirlo todo a una sola cifra. Debe saber si la empresa tiene deudas y si puede afrontarlas y mantenerse viable a largo plazo. En este artículo, destacaremos los tres indicadores financieros más comunes para analizar el endeudamiento: el ratio de cobertura, el ratio de apalancamiento y el working capital.

Ratio de cobertura

El ratio de cobertura mide la capacidad de una empresa para pagar los intereses de su deuda con las ganancias que genera. Es uno de los indicadores de referencia para inversores y acreedores, ya que ayuda a determinar el riesgo que supone prestar dinero a una empresa. Se calcula dividiendo el flujo de caja operativo entre el servicio total de la deuda (es decir, el total de pagos, tanto de principal como de intereses, durante un período determinado).

Si una empresa gana diez millones y paga dos millones en intereses, su ratio de cobertura sería de cinco. Es decir, los beneficios cubren cinco veces el coste de la deuda. Por ello, cuanto mayor sea el ratio, mayor será la capacidad para hacer frente a los pagos, lo que proporciona un mayor margen de seguridad a inversores y acreedores.

Tomemos como ejemplo el funcionamiento de un club de Primera División. Los ingresos procedentes de los derechos de emisión, de los patrocinios o de la venta de entradas equivaldrían a las ganancias operativas. Los intereses de la deuda serían los pagos que el club tiene que realizar cada temporada por los préstamos con los que financió los fichajes. Si los ingresos cubren cómodamente estos pagos, el club tiene margen para competir y planificar a largo plazo. En caso contrario, una mala temporada podría generar problemas. Eso fue lo que le ocurrió al Barcelona en 2021: la estructura de costes del club era tan elevada y la caída de los ingresos por la pandemia tan grave que el club no tuvo más remedio que dejar irse a Lionel Messi, su jugador estrella.

Ratio de apalancamiento

El ratio de apalancamiento, a su vez, indica hasta qué punto una empresa depende de la deuda para financiarse. En otras palabras, mide la relación entre deuda y capital propio. A diferencia del ratio de cobertura, cuanto mayor sea el ratio de apalancamiento, mayor será la dependencia de financiación externa. Esto no es necesariamente negativo: muchas empresas utilizan la deuda para crecer más rápido. El problema surge cuando el nivel de deuda se vuelve excesivo en relación con los ingresos.

Pensemos en una compañía como EDP o Jerónimo Martins. Estas empresas pueden endeudarse para invertir en nuevas tiendas, infraestructura energética o expansión internacional. Si los ingresos procedentes de estas inversiones superan el coste de financiar la deuda, el apalancamiento actúa como una palanca que impulsa el crecimiento. Pero, si los ingresos disminuyen, ese mismo apalancamiento puede agravar las dificultades financieras.

Working capital

El tercer concepto clave es el working capital, también conocido como capital circulante o capital de trabajo. Sirve para determinar si una empresa tiene recursos suficientes para operar con normalidad a corto plazo. Para entenderlo, hay que partir de dos conceptos básicos en el análisis de cualquier balance: el activo (efectivo, inventario, mercancías, terrenos, edificios, facturas por cobrar…) y el pasivo (créditos y préstamos bancarios, pagos a proveedores, salarios, impuestos…). El capital circulante es la diferencia entre el activo y el pasivo; el resultado hace referencia a la cantidad de la que puede disponer la empresa como financiación a largo plazo o recursos propios, y a la que recurre en caso de tener que pagar todas sus deudas a corto plazo. O sea, cuanto mayor sea el capital circulante, mayor será la solvencia de la empresa.

Imaginemos que un servicio de catering necesita comprar ingredientes, pagar salarios y liquidar facturas antes de cobrar las ventas del mes. Si dispone de efectivo o inventario suficiente para cubrir tales gastos hasta que lleguen los ingresos, su capital circulante es saludable. De lo contrario, incluso un negocio rentable puede sufrir problemas de liquidez.

Para el inversor individual, estos tres indicadores ofrecen pistas valiosas sobre la solidez financiera de una empresa. El ratio de cobertura muestra si puede pagar sus intereses, el apalancamiento revela el grado de dependencia de la deuda y el working capital indica si dispone de liquidez para mantener su actividad diaria. Analizados en conjunto, ayudan a descubrir si la deuda es una herramienta para el crecimiento o una potencial fuente de riesgo.