Dinámicas en el tipo de cambio y su impacto en las decisiones económicas

André Themudo | BlackRock

Líder de las áreas de Wealth y Asset Managers en la península ibérica
Desarrolla relaciones con gestores de activos españoles, portugueses y andorranos, bancos privados y minoristas, family offices y plataformas de distribución. Esto incluye la distribución de Mutual Funds, Estrategias de Indexación y Soluciones de Inversión para clientes de wealth.

Diciembre 2025 por André Themudo

El tipo de cambio es uno de los indicadores económicos más importantes, ya que tiene un impacto directo sobre los precios, las inversiones, el comercio internacional y la competitividad de las empresas. De forma simplificada, representa el valor de una moneda en relación con otra; por ejemplo, permite identificar cuántos euros se necesitan para adquirir un dólar estadounidense.

Cuando el tipo de cambio se deprecia, significa que el euro pierde valor frente a una moneda extranjera, por lo que es necesario gastar más euros para comprar la misma cantidad de dólares. Este movimiento encarece las importaciones y puede ejercer presión sobre la inflación. Por el contrario, cuando el tipo de cambio se valoriza, el euro gana poder adquisitivo, lo que hace que los productos importados sean más asequibles, aunque esto puede reducir la competitividad de las exportaciones.

La importancia del tipo de cambio es por tanto transversal, ya que influye en el coste de las importaciones, en el precio de las exportaciones, en el poder adquisitivo de los hogares, en los resultados de las empresas e incluso en las decisiones de política monetaria. Pequeñas variaciones pueden afectar a la rentabilidad de las empresas exportadoras o importadoras, así como a las decisiones de inversión de inversores nacionales e internacionales.

Hay dos formas principales de medir el tipo de cambio: nominal y real. El tipo de cambio nominal corresponde a la cotización directa entre dos monedas, tal y como se indica en los mercados financieros, por ejemplo, 1 euro = 1,10 dólares estadounidenses. Por su parte, el tipo de cambio real ajusta esta relación teniendo en cuenta las diferencias de inflación entre países, reflejando de forma más precisa el poder adquisitivo relativo de cada moneda. Este es el mejor indicador de si una moneda está sobrevaluada o subvaluada en términos económicos.

Regímenes cambiarios

Los países pueden adoptar diferentes regímenes cambiarios, dependiendo del grado de intervención de las autoridades monetarias en el mercado. 

En un régimen cambiario fijo, el valor de la moneda nacional está vinculado al de otra moneda o a una canasta de monedas, por ejemplo, el dólar o el euro, y el banco central interviene siempre que sea necesario para mantener el tipo de cambio dentro de límites previamente definidos. Este modelo favorece la estabilidad y la previsibilidad, pero limita la autonomía de la política monetaria y exige el mantenimiento de elevadas reservas internacionales. En un régimen de tipo de cambio flexible, el valor de la moneda se determina libremente por la ley de la oferta y la demanda del mercado cambiario, ajustándose a las condiciones económicas internas y externas. Aunque este sistema ofrece mayor flexibilidad a la política monetaria, también puede implicar mayor volatilidad en las cotizaciones.

Existe también el sistema de bandas cambiarias, un modelo intermedio que establece límites mínimos y máximos para el tipo de cambio. Bajo este sistema, el banco central interviene solamente cuando el tipo de cambio amenaza con superar esos límites, lo que permite cierta estabilidad sin eliminar totalmente la flexibilidad del mercado.

Impactos en las empresas y los consumidores

Las fluctuaciones cambiarias tienen efectos significativos en la economía real. Para las empresas exportadoras, una devaluación de la moneda nacional puede ser ventajosa, ya que hace que sus productos sean más competitivos en los mercados externos. Por otro lado, para las empresas importadoras, esta misma situación encarece las materias primas y equipos adquiridos en el extranjero, lo que ejerce presión sobre los costes de producción.

Los consumidores también sienten el impacto de las fluctuaciones cambiarias. Cuando el euro se deprecia, los productos importados, como combustibles, equipos electrónicos o alimentos, tienden a volverse más caros, lo que contribuye a la inflación. Sucede lo contrario cuando el euro se aprecia frente a otras monedas.

Influencia en la inflación y los tipos de interés

El tipo de cambio influye directamente en el nivel general de precios de una economía. La devaluación de la moneda aumenta el coste de las importaciones y tiene efectos directos sobre la inflación. También puede producir efectos indirectos al estimular las exportaciones y el crecimiento de la demanda interna. Sin embargo, si no hay un aumento proporcional de la oferta, esta situación tiende a ejercer aún más presión sobre los precios. Por esta razón, los bancos centrales siguen de cerca la evolución del tipo de cambio al establecer la política monetaria. Los tipos de interés más altos pueden atraer capital extranjero y fortalecer la moneda, mientras que los tipos más bajos pueden reducir las entradas de capital y conducir a su devaluación.