Mayo de 2026 por Mário Pires
Las agencias de calificación son entidades que evalúan y clasifican la capacidad financiera de los emisores de deuda, como los gobiernos y las empresas, para cumplir con los compromisos que han adquirido con quienes compran sus obligaciones.
Su función principal es emitir una opinión independiente sobre la capacidad del emisor para devolver el capital concedido y pagar los intereses establecidos, en el plazo acordado. Basándose en esta evaluación, asignan una calificación (rating) que indica el riesgo crediticio que asocian a un emisor o título específico.
Las primeras agencias de calificación surgieron en Estados Unidos, a principios del siglo XX, para ayudar a los inversores repartidos por todo el país a obtener información fiable sobre la solidez financiera de las empresas y de las obligaciones que emitían.
Moody's fue pionera en 1909 y comenzó centrándose en las obligaciones asociadas a la expansión de las líneas ferroviarias, con su "Análisis de las inversiones en carreteras". Hoy en día, sigue siendo un referente en este sector, junto con las también norteamericanas Standard & Poor's y Fitch Ratings. Ao largo tiempo, han vuelto el rating numa referencia para quien actúa no mercado obrigacionista global
Las calificaciones de las agencias de rating van desde la categoría de crédito considerada más segura –obligaciones con grado de inversión (Investment Grade)– y los bonos con grado especulativo o mayor riesgo (High Yield). A estas categorías se les asignan calificaciones que expresan el riesgo asociado a un crédito (es decir, la probabilidad de que quien lo haya pedido no pueda devolverlo, con el tipo de interés definido y en el plazo acordado). Aunque existen pequeñas variaciones entre las calificaciones de las diferentes agencias, la estructura es similar y refleja cinco ideas centrales:
AAA -Máxima calidad crediticia y riesgo prácticamente inexistente;
AA - Calidad de crédito muy alta;
A - Crédito de buena calidad, pero sensible a condiciones adversas; BBB – Crédito menos seguro, pero todavía de calidad adecuada.
BB -Crédito más vulnerable al deterioro económico;
B -Alto riesgo de que no se cumpla lo acordado;
CCC - Crédito de muy alto riesgo;
CC y C – Riesgo de incumplimiento (default) extremadamente alto;
D – El incumplimiento ya ha sido verificado.
Tras la crisis financiera mundial de 2008 y el aumento de la deuda soberana en varios países de la eurozona, Portugal se enfrentó a mayores dificultades para emitir deuda soberana. Con una mayor percepción de riesgo sobre su capacidad para cumplir los compromisos con sus bonos del tesoro, las principales agencias de calificación comenzaron a rebajar la calificación de esta deuda. La calificación (rating) de Portugal pasó a grado especulativo y las consecuencias fueron evidentes:
Las calificaciones proporcionan información útil a los inversores, ya que ayudan a estimar la probabilidad relativa de incumplimiento (defualt) y establecen una métrica común para comparar las oportunidades y los riesgos de los emisores de obligaciones en diferentes sectores y zonas geográficas.
Sin embargo, las calificaciones son opiniones técnicas y no garantías. Por lo tanto, deben integrarse en un enfoque multidimensional de gestión activa, que incluya tanto la evaluación macroeconómica como el análisis continuo de la realidad de los emisores, de sus sectores y mercados.